Desde 2004 trabajamos bajo el lema “Todo Vale, Nada Sobra”. Por eso nuestro principal objetivo es llevar a los que no tienen nada, todo lo que a las empresas les sobra.
Cuando una empresa genera un excedente (perecedero o no perecedero), generalmente no se plantea donarlo por los problemas que conlleva (buscar una entidad sin ánimo de lucro que de verdad lo necesite, garantías de seriedad, transparencia, transporte, dedicación... y, sobre todo, tiempo). Nuestra labor es cambiar ésta situación. De forma que a la empresa se le convierta lo que era un problema y un gasto de almacenamiento en una ventaja competitiva y una acción de Responsabilidad Social Corporativa.
Fruto de nuestra labor diaria de búsqueda de excedentes hemos desarrollado un nuevo objetivo que es la concienciación de las empresas acerca de la acción social y su responsabilidad hacia la sociedad que las rodea. Tanto es así, que hemos ayudado a diferentes empresas a crear programas de voluntariado corporativo y a implantar políticas de Responsabilidad Social Corporativa totalmente adecuadas al tipo de actividad, perfil de empleados y entorno de accion de la empresa.
La actividad de Valora se centra eminentemente en el territorio español. En nuestro país hay muchísimas necesidades por cubrir, y, al contar con la proximidad geográfica, podemos dar un mejor servicio al donante y al receptor al poder monitorizar con más eficacia el proceso completo de la donación. Esto no quiere decir que Valora sea ajena a lo que pasa en el resto del mundo. Al contrario, desde Valora colaboramos frecuentemente con ONGs y otras entidades internacionales, especialmente después de catástrofes naturales o sociales, etc
La pobreza afecta a la quinta parte de los hogares españoles. Y entre el 2,6 y un 4% de la población española se encuentra en una situación de pobreza extrema. Además, por primera vez desde principios de los años noventa, ha dejado de reducirse la tasa de pobreza en nuestro país, suceso que sólo comparte Irlanda de todos los países que forman parte de la Unión Europea.
Es destacable el cambio sufrido en el tipo de población que se encuentra en esta situación con respecto a los últimos años. Pues vuelven a aparecer perfiles de población que hace años desaparecieron de las listas de los más afectados:
El colectivo inmigrante lleva siendo desde hace años uno de los que se encuentra en mayor riesgo. Llegando a duplicar la tasa de pobreza de los españoles según el país de procedencia e, incluso, casi triplicándola en el caso de la pobreza extrema. Las principales causas de este hecho son los bajos niveles salariales, la segregación ocupacional, las altas cargas familiares (bien en el país de origen o bien en nuestro país) y una mayor limitación en el acceso a algunos de los servicios sociales básicos.
Menos de un 25% de los pobres potencialmente activos trabajan a pesar de lo cual siguen siendo pobres, pero el hecho más grave es la parte de la población que no lo hace: o están parados o están en la economía sumergida trabajado solo esporádicamente (a veces sí a veces no, chapuzas etc.), los pensionistas de cualquier tipo (que a pesar de ello por su exigüidad les impiden dejar de ser pobres), los que trabajan en trabajos poco remunerados (que tampoco les permite abandonar la pobreza y cuya situación se agrava, en muchos casos, por la mayor dimensión de sus familias) y los parados, así como los jóvenes y las amas de casa. Por tanto, la carencia de trabajo en familias y personas que no tienen más que este posible recurso económico es, sin duda, la principal raíz y el principal problema de la pobreza en nuestro país actualmente.
Resúmen VI Informe sobre exclusión y desarrollo social en España 2008.






